“Pensar en piedra/Harri Urratuak”

Es un alto en el camino, un momento de vida congelado. Todo sucede simultáneamente. Todos los mundos están bullendo aquí y ahora…

Me gusta viajar cuando el mundo duerme porque así consigo ver las cosas respirando naturalmente. Sólo se es natural cuando se duerme. Todo vive en el sitio que le corresponde y observamos las cosas desde lo alto. Soy capaz de ver. Por eso es que me gusto tanto. Me gusto tanto porque todo duerme, nadie me ve y yo me veo. (G. Tavares)

Atentos, muy atentos. A las señales, a las llamadas, a los toques de atención. A todo, a todos, a uno mismo. Estar presentes en nuestra vida. No tener que preguntarnos tanto: ¿por qué me pasa lo que me pasa? Todo sucede simultáneamente. Todos los mundos están bullendo aquí y ahora. Pero no los percibimos todos. Más atentos. Percibimos aquello que nos importa, cuando nos importa, cuando nos llega sin que sea necesario el concurso de nuestra voluntad. No es un acto de voluntad, ni acto de fe. Nos toca lo que nos toca, y no se puede eludir. Solos no somos más que estancamiento. Estamos con los demás para avanzar. Cada encuentro, cada desencuentro, cada relación nos da la verdadera dimensión de nosotros mismos, es la marca que fija nuestra estatura en las paredes del alma, es el lápiz que prospera en el canto de una puerta, cuando no es la puerta misma, que comunica con la siguiente estancia, infierno o paraíso, pero siempre particulares. (J. Blanco)